Solían decir que era “demasiado”. Demasiado ruidosa. Demasiado llamativa. Demasiado dramática.
Pero he aprendido a no disculparme por ser quien soy.
Ahora, llevo pendientes llamativos como armadura: estrellas extragrandes, lunas desiguales, rayos dorados.
Cada par me recuerda: no necesito encogerme para caber en mentes pequeñas.
Me hice un par personalizado grabado con una frase en la parte posterior: “Brilla con fuerza”.
Cada vez que los uso, camino más erguida.
